jueves, 12 de enero de 2012

Cuando las barbas de tu vecino...

Nuevo ejemplo de esas creencias religiosas inofensivas... hasta que eres tú el afectado. Si el otro día veíamos como empress chinas contratan o no a un trabajador por su signo zodiacal, hoy vemos como el Tribunal Supremo de los EEUU considera perfectamente legítimo anteponer las creencias religiosas a los derechos de los trabajadores. Jod Caramba con la gran esperanza negra...  

miércoles, 11 de enero de 2012

Científico no es sinónimo de nada

Ya te habrás dado cuenta, caro lector (en singular porque no quiero cometer la presunción de suponer que seas más que uno... o ninguno), de que no siento un especial aprecio por los científicos. La razón para ello es que sé que son personas y como tales no descienden de la pata izquierda del Cid sino que son tan capaces de hacer gilipolleces como yo mismo. Por supuesto, si son mis iguales no hay lugar para la idolatría salvo que creyera que yo soy dios y como, gracias a Dios, soy ateo...

No obstante, mis compañeros escépticos (generalización y, por tanto, error al canto) sí son más proclives a identificar ciencia con escepticismo y a considerar a los científicos como sacerdotes (con perdón) del escepticismo y como tales revestido con una especial dignidad. Supongo que preferirán mirar para otro lado cuando un grupo de científicos se dedica a hacer el ganso y se pone a jugar al vidente apocalíptico.

Los niños de la casa del reloj (sí, soy tan viejo que aquí hay una referencia televisiva que no habrás pillado) además de tener una apariencia espantosa al ser fotografiados (¿de dónde caraj demonios ha sacado ABC ese daguerrotipo que debió realizar el peor enemigo de los tres modelos?) invierten la flecha temporal sin encomendarse a Dios, al Diablo, a Papá Pitufo, a Lobezno... (¿por qué crees que tus seres imaginarios son más dignos de respeto que los míos?). A ver, muchachos, el estreno de La Profecía se preparó con unos carteles en los que sólo aparecía la siguiente frase (o algo parecido porque estamos hablando de cuando el presidente de gobierno era un tal Adolfo Suárez González) "Cada día que pasa queda un día menos para el Fin del Mundo". Hasta los publicistas de una película tan, tan... horrorosa pésima deplorable demencial  (lo siento, no encuentro palabras para describirla) tenían más capacidad de raciocinio que estos científicos. Si en 1953 estábamos a dos minutos de la medianoche (por cierto ¿por qué esa manía de identificar la noche con lo negativo? Noctífobos, que sois una panda de noctífobos...) entendiendo por ésta la desaparición de la Humanidad o, al menos, del mundo tal y como lo concebimos ¿cómo cojone demonios vamos a estar casi cincuenta años después más lejos del desastre? ¿Inversión de la flecha temporal o, sencillamente, esto del reloj es una parida catedralicia?

Para mí que lo mejor que podrían hacer es imitar a Christopher Walken en Pulp Fiction...

    

Marx ¡regresa, por favor!

No me refiero a Karl sino a Julius Henry Marx. ¿A quién? A este señor


al que, obviamente, sus padres no pusieron como nombre propio Groucho (como dijo Joe E. Brown: "Bueno, nadie es perfecto")




 Me víno a la mente D. Julius al leer esta noticia. ¿Por qué esta remembranza marxista? Porque se le atribuyen estas dos frases geniales que vienen pintiparadas a la ocasión: "Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje usted engañar, es realmente un idiota" y "Paren el mundo que yo me bajo".

Y los criptozoólogos en la Luna...

Nuevo ejemplo de cómo los zoólogos descubren especies hasta ese momento desconocidas. Es interesante señalar otra diferencia. Los zoólogos aportan ejemplares de la especie, magníficas fotografías... los que son más que zoólogos (porque son criptozoólogos) por el contrario sólo son capaces de presentar declaraciones de testigos, vídeos que parecen tomados un cámara borracho, aquejado de Parkinson y trabajando en una zona afectada por un terremoto de grado 9, fotografías con más grano que la cara de un adolescente reñido con la higiene...

Eso sí, como el ABC es como es, la redacción de la noticia nos aporta un par de momentos desopilantes:

"han anunciado el descubrimiento de una espectacular especie de serpiente venenosa de color en una zona remota de Tanzania"

Ya sabéis, la serpiente es "de color". ¿De cuál? Menos mal que hay una foto para salir de dudas, es de color amarillo. Me recuerda el eufemismo muy frecuente en España de llamar a los negros personas "de color" como si los que no somos negros fuéramos incoloros.

"Esta serpiente se ha bautizado después del nacimiento del co-autor Tim Davenport, a su vez, director del Programa en Tanzania de WCS."

No sé lo que ha querido decir el autor de esta información, pero lo que ha escrito es una perogrullada merecedora del premio Caballo blanco de Santiago a la obviedad obviamente más obvia. Sí, las nuevas especies suelen ser bautizadas después del nacimiento de su descubridor. En caso contrario no estaríamos hablando de zoología sino de criptozoología porque ya se sabe que éstos primero bautizan al bicho de turno y después se ponen a intentar encontrar el Abominable, Chupacabras, Plesiosaurio lacustre escocés... o demás criptobichos en busca de autor descubridor. 

miércoles, 4 de enero de 2012

Creencias ¿inofensivas?

Primero, la noticia y su simplicidad brutal; ahora reflexionemos sobre ello. Una de las cosas que más me divierten como escéptico es la crítica que nos hacen basándose en que supuestamos pretendemos imponer a la gente el qué deben pensar. Por supuesto, como escépticos sabemos que eso es imposible, nadie puede obligarte a pensar de una manera determinada. Es más, ni siquiera nadie sabe qué es lo que piensas más allá de lo que tú mismo manifiestes. Por si lo has olvidado, nosotros somos lo que decimos que nadie ha demostrado que exista la telepatía, que nadie ha demostrado la eficacia de la publicidad subliminal, que nadie ha demostrado que la hipnosis pueda obligar a un individuo a actuar contra su voluntad...

Tú eres el único dueño de tu mente. Sólo tú decides que parte de tus pensamientos comunicas a los demás. Sólo sobre lo que tú haces público puede producirse una crítica fundada, es decir, ni nosotros ni nadie puede atacar un pensamiento que permanezca como tal. Sólo cuando tú decides qué pasa de la mente a palabras y qué, por tanto, puede ser objeto de controversia. Esto puede parecer sorprendente en esta época en la que está de moda el hacer un strep-tease (el día que la RAE acepte estriptís como ya ha tragado con bluyín y cederrón me descoj... desternillaré) mental continuo a través de las redes sociales, pero tú no tienes ninguna obligación de seguir ni ésta ni ninguna otra moda.

Si como hemos dicho sólo podemos criticar lo que alguien piensa cuando ese alguien lo ha hecho público está claro que no criticamos un pensamiento si no la manifestación de dicho pensamiento que no es lo mismo. De igual forma tampoco es lo mismo lo que tú digas que el comportamiento que exhibas y esto es lo que olvidan los que nos acusan de criticar creencias individuales. No, criticamos manifestaciones (ora como palabras, ora como actos) de esas creencias. Personalmente, el que tú puedas creer que el sacrificar una niña de doce años es mano de santo para garantizar una buena cosecha me trae sin cuidado siempre que te lo guardes para ti mismo. El que manifiestes públicamente esa creencia ya no me resulta indiferente porque siempre corres el peligro de convencer a alguien de tus desvaríos. El que sacrifiques a una niña...

Valga además esta noticia para dar el mentís a los que dicen que las manifestaciones de las creencias que criticamos son inofensivas. Puedo llegar a escandalizarte si te digo que la creencia de este par de hindúes infanticidas no es distinta a la de un agricultor español que exija el sacar en procesión a la Virgen o santo de turno para impetrar la lluvia en caso de sequía; pero en ambos casos coexiste una creencia en seres espirituales, en que esos seres pueden influir en la climatología y, a través de ella, en la fertilidad de la tierra y en que tú, a tu vez, puedes influir en esos seres espirituales con la comisión de unos actos que, en teoría, son gratos a tales personajes. La diferencia, la nada despreciable diferencia, es la naturaleza de tal acto. Por supuesto no es lo mismo matar a una niña que sacar a san Roque en procesión, pero el corpus de creencias subyacentes sí es idéntico y es por eso por lo que algunos criticamos esas manifestaciones de esas creencias que algunos califican de inofensivas... hasta que dejan de serlo.  

¿Y la bruja Averías?

El nuevo año supone un momento adecuado para realizar lo que cuando estudiaba religión se llamaba propósito de enmienda. Sin embargo, nuestros dilectos medios de comunicación o no lo han realizado o ya lo han incumplido. Ved que portentoso publirreportaje dedica el diario ABC a un tal Antonio Vázquez intitulado por alguien (ignoro si por sí mismo o por otros) Brujo mayor de México. Señores periodistas del ABC, salgan del mundo de las novelas de Harry Potter y entren en el mundo real en el que no existen brujos, magos ni hechiceros aunque al decir de sus admiradores (entre los que evidentemente no me cuento) Mariano Rajoy, salvator mundi, se les aproxima bastante.

Y ya que estamos con supuestos autores de milagros, pasemos del gallego al catalán que protagoniza el revival de una de esas noticias que rivaliza con Nessie como eterna serpiente de verano, la invención de una fuente de energía limpia y gratuita. Por supuesto, en este nuevo publirreportaje no encontrarás ni la menor referencia al coste de construcción de la instalación, al coste de mantenimiento ni al rendimiento energético del complejo, esas pequeñeces que en el mundo real han hecho inviables otros inventos semejantes.

Y como no hay dos sin tres, la enésima prueba de que las nuevas especies no son descritas por los criptozoólogos que buscan yetis o chupacabras sino por los simples zoólogos. Eso sí, otra vez más la noticia se tiñe de amarillo. ¿A qué coj... demonios se habla de mundo perdido o de cangrejos yeti? Acabo de ver pasar un perro yeti como éste...