jueves, 24 de mayo de 2012

Clío maltratada

Cuando la prensa escribe sobre Ciencia (o lo que sus periodistas, que parecen formados con la lectura del Muy Interesante -cabecera mendaz donde las haya-, entienden por tal, es decir, la Ciencia como gran guiñol, como espectáculo epustuflante... y vacuo) dan ganas de prorrumpir en amargo llanto, cuando lo hacen de Historia dan ganas de cortarse las venas con una cuchara de palo.

Veamos un ejemplo. El diario ABC no se sabe por qué extraña razón aparte de su continuo intento de emular a Pierre Nodoyuna, se hace eco de un disparatado artículo aparecido en Internet (¡toma periodismo de investigación, Moreno!) sin advertir las chorradas que contiene. Bajo el título Los diez monumentos medievales en medio de la nada, nos presenta cinco monumentos de los cuales dos están enclavados en sendas localidades, comenzando por el primero, la iglesia de Santa María la Blanca en Villalcázar de Sirga (Palencia) que está rodeada por dos hostales, un restaurante, una tienda de regalos... por todo el pueblo, en suma, en cuyo centro está enclavada como puedes comprobar en la imagen inferior. Está en medio de una nada de los más singular, una nada repleta de elementos entre los que hay que citar los numerosos peregrinos que recorren el Camino Francés uno de cuyos jalones es precisamente Villalcázar de Sirga.



Tampoco es cuestión de tomarse como una ofensa este desconocimiento de Castilla porque la entradilla reza  Pequeños pueblos de la geografía española esconden auténticos tesoros en forma de monasterios y fortalezas casi desconocidos y entre esos monasterios casi desconocidos, según el autor, figura el de Santa María de Poblet con lo que demuestra que su ignorancia es enciclópedica.

Con estas vísperas ¿puede extrañar que el artículo sea una concatenación de gansadas templarias? Comencemos por el principio, por Santa María la Blanca:

Este templo fortaleza ubicado en el pueblo palentino de Villalcazar de Sirga fue construido por por la Orden de los Templarios. Las obras comenzaron a finales del siglo XII, en plena transición del románico al gótico, y se alargaron hasta dos siglos después. Sin embargo, el ambicioso proyecto inicial jamás fue completado. La iglesia, situada en el Camino de Santiago, inspiró a Alfonso X «el Sabio» la composición de las «Cantigas de Santa María» y acoge el panteón del infante Don Felipe, hermano del rey.

Por de pronto la iglesia de Santa María la Blanca de templo fortaleza tenía más bien poco. Su macizo aspecto actual no es el que presentaba cuando fue edificada porque en el S XVIII se derrumbó parcialmente como consecuencia del terremoto de Lisboa. El hundimiento afectó a su portada principal, la Puerta del Ángel (de la que los viajeros que llegaron a verla contaban maravillas) así como a un tramo de entre siete y nueve metros de las naves. Cuando hoy vemos esto


debemos imaginarnos un templo más alargado (lo que rompería su apecto mazacote) y donde hay un cerramiento que no es más que un muro prácticamente liso, debemos pensar que hubo unas portadas aun más ricamente ornadas que las portadas meridionales que sí se ha conservado y que son una magnífica muestra de la escultura gótica temprana




Además, la estructura prismática que semeja una gran torre a modo de torre del homenaje de un castillo no es tal sino la Capilla de Santiago que fue levantada en el S XIV y, por tanto, es ajena al plan original de la edificación. Por todo ello, la denominación tradicional de este templo como iglesia fortaleza es errónea.

No es el único error que no por tradicional pierde su condición de tal. No hay forma de hablar de esta iglesia sin que aparezcan los templarios como sus constructores, algo de lo que no hay la menor prueba documental y tiene en contra la comparación con las verdaderas iglesias templarias que son pequeñas y con muy poca ornamentación. Esto segundo ya hemos visto que no es así (y mucho menos lo fue). Sobre lo primero veamos su plano


Prescindamos de la torre y la capilla de Santiago que son añadidos posteriores y mentalmente agregemos los entre siete y nueve metros más de longitud perdidos en el derrumbe del S XVIII. Estamos hablando de una iglesia de tres naves y unos cincuenta metros de longitud, un templo muy importante que no "pinta" nada en un pueblo como Villalcázar de Sirga... ni en una encomienda templaria. Sin embargo, la iglesia existe ¿por qué? La respuesta más plausible es que es una fundación real, lo que explicaría la relación de la monarquía castellana con este templo. Alfonso X atribuyó a la imagen de Santa María la Blanca de Villasirga doce de los milagros que narra en sus Cantigas (cantigas 217,218, 229,232, 234,243,253,268,278, 301, 313 y 355), su hermano D. Felipe y su segunda esposa Inés Rodríguez Girón fueron sepultados en él y el rey Sancho IV peregrinó en varias ocasiones a esta iglesia por cuya imagen compartía la misma devoción que su padre, Alfonso el Sabio. Por contra, la primera mención a los Templarios en Villalcázar de Sirga es de 1307, cuando un tal frey Gómez Patinno Comendador de Villasirga e de Valtadixa es uno de los participantes en el cabildo templario de Zamora que concedió el fuero de Alcaraz a los habitantes de Cehegín (transcripción del documento aquí) ya en tiempos de Fernando IV el Emplazado, por lo que es posible que fuera por donación de éste por lo que llegó este templo a manos del Temple.

Si en Villalcázar de Sirga al menos sí está documentada la presencia del Temple aunque en unos años que nada tuvieron que ver con la edificación de la iglesia templaria, ¿podemos decir lo mismo de la ermita de San Barlomé de Ucero? Pues el tribulete de turno debe pensar que sí porque afirma:

Construida a mediados del siglo XII, esta ermita se encuentra en lo que los templarios consideraban uno de los centros mágicos de la Península Ibérica. Ubicado en el Parque Natural del Cañón del Río Lobos (Soria), el templo se encuentra a la misma distancia de los límites este y oeste peninsulares. Además, la línea de unión de este santuario con las ubicaciones de otras iglesias templarias de la península forma una cruz de malta, el símbolo de la orden. Por ello, hay quien piensa que este enclave era el escogido por estos caballeros para realizar sus ritos esotéricos iniciáticos. La decoración del templo, con referencias a la alquimia, parece apoyar esta teoría.

¿Qué hay de cierto en ello? Que la ermita de San Bartolomé está en el cañón del río Lobos, todo lo demás es más falso que un euro de corcho. ¿De dónde surge esta historia? De una supuesta bula (nunca encontrada en archivo alguno aunque citada por Rades y Andrada en su Crónica de las tres Órdenes y Caballerías de Santiago, Calatrava y Alcántara) de Alejandro III (1159-1181) en la que aparece mencionado un lugar templario, San Juan de Otero en la diócesis de Osma. Fue Juan Bautista Loperráez Corvalán el que en el S XVIII sin tener ninguna prueba a favor de ello y olvidando las que existían en contra dio un doble salto mortal, el primero identificar ese San Juan de Otero con San Juan de Ucero, y el segundo suponer que la ermita de San Bartolomé dependía de San Juan en una magnífica plasmación del método l´Oréal. Loperráez ignoró que dos siglos antes, Francisco de Rades y Andrada escribió que San Juan de Otero estaba a tres leguas de Soria sobre un cerro muy alto llamado el Otero y que en él todavía se conservaba una Hermita llamada sant Iuan con cimientos y otras señales de grandes edifcios. Ucero no está a tres leguas de Soria sino a diez. Se han propuesto dos ubicaciones para San Juan de Otero, una el cerro de San Juan en Peroniel del Campo y otra un monte también llamado de San Juan en Matute de la Sierra. Ambos cumplen con el requisito de la distancia a Soria que indicó Rades y Andrada y en ambos existieron templos así como la tradición que esos edificios fueron templarios. Los restos conservados todavía hoy en la cima del segundo demuestran que existió un complejo de cierta importancia por lo que es probable que fuera a éstos a los que se refirió Rades y Andrade máxime cuando existen pruebas documentales de que uno de ellos fue una ermita llamada San Juan.

De esa misma supuesta bula de San Juan de Otero surge la datación de San Bartolomé a mediados del S XII. Si estamos vendiendo la moto de que San Juan de Otero es San Juan de Ucero y que San Bartolomé dependía de éste y San Juan de Otero existía a mediados del S XII... En realidad el abovedamiento del ábside indica que este templo fue construido a comienzos del S XIII y su portada es posterior, de mediados de ese mismo siglo.

¿Puede empeorar el tema? Puede. Mal que les pese a los que defienden la equidistancia de San Bartolomé de Ucero con los límites occidental y oriental de la península, aquél no es el cabo de Finisterre ni el de Touriñán sino el cabo da Roca en Portugal. Si alguien defiende que Ucero está la misma distancia del cabo de Creus (límite oriental de la Península Ibérica) que del cabo da Roca (límite occidental) me parece que precisa de unas gafas nuevas y que, a ser posible, no sean de madera. Por si a alguien se le ocurre empezar a decir que el cabo da Roca no vale por ser portugués, por ser de otro país, me permito recordarle que a mediados del S XII los cabos de Creus y Touriñán también estaban en países distintos (aparte de que no termino de pillar qué coj demonios importa la pertenencia a uno u otro país cuando de lo que se trataba (supuestamente) es de encontrar un punto equidistante entre dos límites. Incluso en el supuesto de que a los Templarios les importara un bledo tal cuestión, a mediados del S XII el gran cartógrafo era Al Idrisi y su opera magna fue el Kitab Ruyar. A continuación uno de sus logros:

Y si estás flipando con el gran cartógrafo ceutí, en Europa en esa misma época había mapas tan precisos como éste:


¿Y las referencias alquímicas en su decoración? Pues cedo la palabra a los autores de la Enciclopedia del Románico:

Su magnífica arquitectura, algunos de los recursos decorativos que emplea, su ubicación en un paraje natural sobrecogedor, unidos a una forzada e interesada interpretación de las fuentes históricas, han dado lugar a que este sitio se haya convertido en un centro de peregrinación de "templaristas", "esotéricos" y de una legión de curiosos que tratan de encontrar aquí la quintaesencia de la religiosidad medieval, el ombligo de la cristiandad y mil alquimias para tratar de explicar lo inexplicable. Pero nada de esto hay en San Bartolomé, tan sólo un edificio más, levantado en un momento que sembró de templos similares el mundo cristiano, a veces magníficos, casi siempre mucho más pobres, y en ocasiones buscando lugares de recónditas orografías. (Soria, Tomo III, Pág. 1133)
          


4 comentarios:

  1. Fenomenal e interesante exposición, toda una tesina que desmonta ese afán de engaño, autobombo y ganas de reescribir la historia interesada que ellos tienen pensada y con muchas ganas.
    Debía ser estupenda esa iglesia basilical pues ya sus pórticos son de transición denotan su pasado; la pena es que, tal vez, en las remodelaciones se perdieran muchos canecillos.
    Hace años que conozco eso lugares y nada de esotéricos tienen, ni el de Ucero; sí tienen, en cambio, de punto estratégico. Como todo, aunque algunos estén empeñados en hacer de ello una ciencia en la que demostrar que su dios existe…cuando llevan más de tres mil años diciendo que viene, que viene y nunca viene. No sólo se equivocan o intentan equivocar, sino que, además, están bastante enfermos pues no reconocen que padecen esquizofrenia por las voces que oyen y ven en su interior…desde hace centurias. De pena. 
    Breves saludos
    d:D´

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  2. Esta noticia ya salio en menéame el el 08-05-2012.

    https://curiososincompletos.wordpress.com/2012/05/07/monumentos-en-medio-de-la-nada-o-en-pueblos-muy-pequenos/

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  3. Vamos, que el artículo original publicado en Internet además de malo estaba atrasado. Se ha lucido el ABC...

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  4. En torno a la ubicación de San Juan de Otero, he aquí uno de mis ensayos al respecto tras tener en las manos informaciones de diversos libros y manuscritos tambien... http://templariosensoria.wordpress.com/2012/08/29/san-juan-de-otero-el-temple-en-villaseca-de-arciel-pero-no-en-peroniel-del-campo/

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